La falta de concentración no siempre indica un problema cognitivo. El cansancio, el estrés, el dolor, un ambiente ruidoso, la ansiedad o dormir mal pueden dificultar que mantengamos la atención.
Los siguientes ejercicios están pensados como propuestas de estimulación cognitiva y bienestar general. No son una prueba diagnóstica y pueden hacerse con papel, objetos cotidianos o mediante una plataforma digital como Vira.
8 ejercicios para trabajar la atención
Busca el símbolo diferente
Observa una fila de símbolos parecidos e identifica cuál es diferente. Comienza con pocos elementos y añade más cuando resulte fácil.
Tacha una letra concreta
Elige una letra y búscala en un texto breve. Tacha únicamente sus apariciones, sin preocuparte inicialmente por la velocidad.
CASA · MESA · MAPA · LUNA · TAZA
Sigue instrucciones por pasos
Escucha o lee una secuencia breve y ejecútala en orden. Por ejemplo: coge una taza, colócala sobre la mesa y después toca la puerta.
Detecta una palabra
Pide a otra persona que lea una lista de palabras. Da una palmada cada vez que escuches una palabra perteneciente a una categoría, como alimentos o animales.
Ordena cambiando la regla
Clasifica cartas u objetos primero por color. Después cambia la regla y ordénalos por forma o tamaño.
Repite la secuencia al revés
Lee tres números y repítelos en orden inverso. Puede hacerse también con palabras sencillas.
Respuesta: 2 – 7 – 4
Observa y describe
Mira una habitación o una fotografía durante un minuto. Después, explica qué objetos había, dónde estaban y qué detalles llamaron tu atención.
Realiza una tarea cotidiana consciente
Prepara una receta sencilla, organiza una lista de la compra o cuida unas plantas intentando completar una acción cada vez.
Una rutina sencilla de 15 minutos
Búsqueda visual o cancelación de letras.
Secuencias, palabras o cambio de reglas.
Actividad cotidiana con atención consciente.
Es preferible terminar con una sensación positiva que prolongar la sesión hasta provocar cansancio o frustración.
Cómo adaptar la dificultad
- Reduce el número de elementos si hay demasiados errores.
- Concede más tiempo y evita transmitir prisa.
- Da una sola instrucción cada vez cuando sea necesario.
- Utiliza palabras, imágenes o temas que resulten familiares.
- Aumenta la dificultad de manera gradual, no en cada sesión.
- Practica en un espacio tranquilo y con buena iluminación.
- Incluye pausas antes de que aparezca fatiga.
Cuándo conviene consultar
Habla con un profesional sanitario si las dificultades de atención aparecen de manera repentina, empeoran o afectan a la autonomía. Conviene prestar especial atención si la persona:
- se desorienta en lugares conocidos;
- comete errores frecuentes con la medicación;
- no puede seguir conversaciones que antes comprendía;
- tiene dificultades nuevas para cocinar o gestionar dinero;
- presenta confusión brusca, alteraciones del habla o debilidad.
Ante síntomas repentinos compatibles con un ictus —como dificultad para hablar, pérdida de fuerza o asimetría facial— debe solicitarse atención urgente.
Entrena tu mente con una rutina adaptada
En Vira encontrarás sesiones breves para trabajar distintas capacidades cognitivas a tu ritmo, desde casa y con actividades variadas.
Conocer ViraPreguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo conviene practicar?
Puedes comenzar con sesiones de entre 5 y 10 minutos. Si la actividad resulta cómoda, aumenta gradualmente hasta unos 15 o 20 minutos.
¿Es mejor practicar todos los días?
La regularidad suele ser más manejable que realizar sesiones muy largas de forma esporádica. La frecuencia debe ajustarse al cansancio, la motivación y las circunstancias de cada persona.
¿Estos ejercicios previenen la demencia?
No puede afirmarse que una actividad concreta prevenga la demencia. Mantenerse mental, física y socialmente activo puede formar parte de unos hábitos saludables, pero la evidencia sobre los efectos duraderos de actividades específicas sigue siendo limitada.
¿Qué hago si un ejercicio provoca frustración?
Reduce el número de elementos, elimina el límite de tiempo, ofrece una pista o cambia de actividad. El objetivo no es examinar a la persona, sino proporcionarle un reto accesible.